Inés, hoy es Santa Inés, y una de mis amigas más queridas, se llama Inés.
Estoy hablando con ella por teléfono y ella no sabe que escribo acerca de ella al tiempo que hablamos.
Llevamos casi 40 minutos hablando, y el tema es el de siempre desde hace 14 meses... un hombre.
¿Qué nos pasa a las mujeres de nuestro tiempo? Decimos que sabemos estar solas, que somos independientes, que a veces estamos mejor solas que mal acompañadas,... pero en el fondo anhelamos tener ese sentimiento de pertenencia a otra persona, y la necesidad de cuidar y dejarse cuidar. Es lo más natural y sano del mundo. De hecho, ese instinto es el que hace que sigamos existiendo.
He escrito "amor" en el buscador de Google, el primer link es de la wikipedia, y al leerlo, me ha parecido estar repasando la clasificación de un tratado de psiquiatría de diferentes desórdenes mentales.
Y no me ha gustado, porque a mí, la idea del amor me encanta, me gusta vivir enamorada, decir "te quiero" a mi sapo-príncipe, sentirme querida, cuidada, deseada y arriesgarme.
Así que eso es lo que quiero para mis amigas, un sapo-príncipe, que las quiera, y al que quieran, sin elementos raros que estropeen su cuento, que se lo merecen.
Y si no hay sapo-príncipe, si el sapo es sapo sapo, mejor solas un tiempo, que es de un medicinal, que ni el agua de Lourdes. Y no hablo sin conocimiento de causa.
Volviendo a Inés, a la que considero una mujer de carácter, culta, valiente, inteligente y loca de atar. Está como todas hemos estado en algún momento de nuestra vida, metida en una historia sin salida, y mira que lo intenta...o no... sé que quedan muchas conversaciones sobre el sapo en cuestión, pero seguro, que un día cualquiera, en una charca cualquiera, te da por besar a un sapo, pero esta vez espero que se trate de un auténtico sapo-príncipe, uno de los buenos... suerte!
Buenas noches de amor verdadero...