Estoy hablando con ella por teléfono y ella no sabe que escribo acerca de ella al tiempo que hablamos.
Llevamos casi 40 minutos hablando, y el tema es el de siempre desde hace 14 meses... un hombre.
¿Qué nos pasa a las mujeres de nuestro tiempo? Decimos que sabemos estar solas, que somos independientes, que a veces estamos mejor solas que mal acompañadas,... pero en el fondo anhelamos tener ese sentimiento de pertenencia a otra persona, y la necesidad de cuidar y dejarse cuidar. Es lo más natural y sano del mundo. De hecho, ese instinto es el que hace que sigamos existiendo.
“El amor es un instinto de fusión para sobrevivir” Eduardo Punset
He escrito "amor" en el buscador de Google, el primer link es de la wikipedia, y al leerlo, me ha parecido estar repasando la clasificación de un tratado de psiquiatría de diferentes desórdenes mentales.
Y no me ha gustado, porque a mí, la idea del amor me encanta, me gusta vivir enamorada, decir "te quiero" a mi sapo-príncipe, sentirme querida, cuidada, deseada y arriesgarme.
Así que eso es lo que quiero para mis amigas, un sapo-príncipe, que las quiera, y al que quieran, sin elementos raros que estropeen su cuento, que se lo merecen.
Y si no hay sapo-príncipe, si el sapo es sapo sapo, mejor solas un tiempo, que es de un medicinal, que ni el agua de Lourdes. Y no hablo sin conocimiento de causa.

Volviendo a Inés, a la que considero una mujer de carácter, culta, valiente, inteligente y loca de atar. Está como todas hemos estado en algún momento de nuestra vida, metida en una historia sin salida, y mira que lo intenta...o no... sé que quedan muchas conversaciones sobre el sapo en cuestión, pero seguro, que un día cualquiera, en una charca cualquiera, te da por besar a un sapo, pero esta vez espero que se trate de un auténtico sapo-príncipe, uno de los buenos... suerte!
Buenas noches de amor verdadero...

No hay comentarios:
Publicar un comentario